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martes, 12 de abril de 2016

Chicos Almodóvar - Darío Grandinetti

Darío Grandinetti

Darío Grandinetti (Rosario, Argentina 1959) comenzó siguiendo los pasos de su padre, empleado de la Junta Nacional de Granos en calle Mendoza y Sarmiento, como auxiliar. Tras estudiar teatro, debutó como actor televisivo y pasó gradualmente al cine. Hizo su debut en el filme argentino Darse Cuenta (1983), proviniendo de la serie de televisión Donde Pueda Quererte (1980). Desde entonces su filmografía ha sido mayoritariamente argentina si bien ha conseguido forjarse una sólida carrera cinematográfica también en España. Su primer filme de producción extranjera fue El Día Que Murió El Silencio (1998) del director italiano Paolo Agazzi. Se dio a conocer con películas como Las Cosas Del Querer (1995) y Sus Ojos Se Cerraron (1997), además de El Lado Oscuro Del Corazón (1992) de Eliseo Subiela, con quien ha desarrollado  desde entonces una prolífica carrera.

Su gran salto a la popularidad se produjo tras colaborar con Pedro Almodóvar en la película Hable Con Ella (2002) ganadora del Óscar al mejor guion original. En los últimos años ha trabajado en filmes españoles como Palabras Encadenadas (2003) de Laura Mañá, Tiempo De Tormenta (2003) de Pedro Olea o Carne De Neón (2001) de Paco Cabezas. Entre sus últimos trabajos destacan la exitosa Relatos Salvajes (2014) dirigida por Damían Szifrón y producida por el Deseo y Francisco (2015) otra coproducción hispano-argentina en la que daba vida a Jorge Bergoglio, el Papa Francisco.

Ha participado también en diversos proyectos teatrales como BARAKA (2008 - 2009), Una Relación Pornográfica (2013) junto a la actriz Cecilia Roth o Novecento (2014)

Hoy es considerado uno de los mejores actores argentinos. En 2001 recibió el Premio Konex como uno de los cinco mejores actores de cine de los años noventa en Argentina y en 2012 recibió el Premio Emmy Internacional a mejor actor por su participación en el ciclo televisivo Televisión Por La Inclusión (2011).


En Hable Con Ella (2002) Darío Grandinetti interpreta a Marco Zuluaga, periodista argentino y pareja de la mujer torero Lydia González (Rosario Flores). Al quedar ésta en coma tras una grave cogida, entablará amistad con Benigno Martín (Javier Cámara), enfermero de la clínica El Bosque.

Darío Grandinetti es Marco Zuluaga en Hable Con Ella (2002)

En Julieta (2016) Darío Grandinetti es Lorenzo Gentile, pareja de Julieta (Emma Suárez) en su madurez. «Es un hombre muy bueno que no puede evitar que sufra la mujer que ama», explica Pedro Almodóvar.
Darío Grandinetti como Lorenzo Gentile en Julieta (2016)

viernes, 27 de marzo de 2015

Noticias - Todo listo para el rodaje de Silencio

Silencio, la vigésima película de Pedro Almodóvar, que supondrá su vuelta al drama y al universo femenino, ya tiene reparto, localizaciones y fechas de rodaje, tal y como anunció el pasado jueves El Deseo, productora del cineasta.
El director Pedro Almodóvar en uno de sus rodajes

Sus protagonistas serán Emma Suárez y Adriana Ugarte, dos actrices que jamás han trabajado bajo las órdenes del cineasta, quienes darán vida al mismo personaje, Julieta, a lo largo de tres décadas, del año 1985 al 2015. «No me gustan nada los trabajos excesivos de maquillaje para envejecer o rejuvenecer actores, prefiero dos intérpretes diferentes y jugar con la imaginación del espectador», afirma el director sobre este desdoblamiento interpretativo.
A lo largo de tres décadas, el espectador conocerá el presente y el pasado de una mujer marcada por el dolor, el abandono y una serie de viajes trascendentales en su biografía, «porque en cada viaje abandona a alguien importante de su vida o algo importante de su vida. Y entre todos, un abandono esencial: el de su hija adolescente, a la que deja atrás inexplicablemente, sin una razón conocida. De repente, alguien que para ti lo es todo, se desentiende de ti sin más. «Resulta casual que la mejor época de Julieta corresponda a los años ochenta, y que en la actualidad su vida sea una catástrofe sin solución», dice la nota de la productora. «Sólo un milagro la salvará. Y los milagros a veces ocurren…», advierte enigmático el texto sobre una película que gira alrededor del destino, del complejo de culpa y de un misterio insondable: el abandono de un ser querido.
Pedro Almodóvar con Emma Suárez y Adriana Ugarte en unas pruebas previas al rodaje de Silencio

El personaje de Julieta, que lucha por sobrevivir al borde de la locura, está rodeado de un coro de secundarias esenciales en la historia y que aparecen descritas casi como en una función teatral. Inma Cuesta, «la amiga fiel e infiel»; Rossy de Palma, «la sirvienta arisca y competitiva»; Nathalie Poza, que representa «la intransigencia y la superioridad moral»; Pilar Castro, «una compañera de viaje liberal estilo gauche caviar»; Michelle Jenner, «la amiga de la infancia y editora de complementos de una revista de moda»; Darío Grandinetti, «el amante»; Susi Sánchez, «etérea, la madre y abuela ausente y omnipresente»; Daniel Grao es «el hombre, un pescador gallego» y Joaquín Notario, «el padre». Y un último personaje, esencial en la trama, el de la hija de Julieta y el pescador, será interpretado por la joven Blanca Parés. «Algunas son caras muy conocidas de la televisión, pero yo casi no veo la tele, así que sólo puedo decir que me han ganado en las pruebas de casting», dice Pedro Almodóvar. «Con otras, como Nathalie Poza, llevaba mucho tiempo con ganas de trabajar y después de ver su trabajo en la obra de teatro Berlín no pude retrasar más tiempo esa cita».
«Tener el reparto ya cerrado supone un paso de gigante», explica Agustín Almodóvar. «Con Emma hablamos en el Festival de San Sebastián, hace ya meses. Pero ahora ya lo tenemos todo. ¡35 personajes con frase!», exclama sonriente el productor y hermano.
Pero la novedad de Silencio no afecta sólo a los rostros de los intérpretes, sino que se extiende al paisaje. Más allá de algunas escenas por las calles de Madrid, el director cambiará radicalmente su habitual orografía: Galicia, la sierra de Huelva y los Pirineos aragoneses le robarán esta vez el plano al horizonte castellano. La vieja meseta abre paso a montañas y acantilados. «Serán paisajes como metáfora y personaje; aquí las distancias son muy importantes», añade el director. Trayectos físicos y emocionales entre el sur y el norte de España.
En cuanto a las tonalidades de la cinta, Almodóvar habla de una paleta de colores verde, gris, humo y terracota. «Aunque sé que Sonia Grande, directora de vestuario, y Antxon Gómez, director de arte, siempre meten en la maleta algo rojo. A estas alturas me conocen y se guardan alguna opción acorde con mi pasado. Al fin y al cabo, y como suelo decir, por muy sobrio que me ponga la cabra siempre tira al monte».
«Esta es una historia que tenía en el cajón desde 2011. La dejé entonces y ahora ha vuelto para florecer. Quizá no es el mejor momento para rodar una película que requiere tantos desplazamientos; quizá era el momento para una película de estudio, pero esta es la que ha llamado con más fuerza». El cineasta se refiere así al largo parón que ha supuesto para él una compleja operación de espalda y una larga rehabilitación que aún no ha terminado. Asegura que en plena crisis física se planteó dejar el cine. «Se me pasó por la cabeza eso que ahora está tan de moda, reinventarse. Pensé en dedicarme solo a escribir, intenté imaginarme en la piel de un cronista de experiencias vitales, en plan periodista de viajes, o como un novelista. Físicamente, no me veía capaz de rodar. La operación me provocó mucha más inseguridad de la que ya de por sí tengo. Pero, para bien o para mal, me di cuenta de que otra cosa no es lo mío. Quiero seguir rodando; me alivia y a la vez me condena; me guste o no las cosas son así».
Silencio se rodará a partir del próximo 6 mayo y a lo largo de doce semanas. Será un drama «sombrío, íntimo, de universo femenino, pero en absoluto en el estilo manchego, menos barroco, con menos opciones para el humor».

viernes, 13 de septiembre de 2013

Números Musicales - Cucurrucucú paloma

En Hable Con Ella (2002), Lydia (Rosario Flores) y Marco (Darío Grandinetti) acuden a una fiesta al aire libre en un bonito chalé. En el porche, Caetano Veloso canta con voz de tercipelo una tiernísima y estremecedora versión de Cucurrucucú paloma. Le acompañan tres músicos.
 
Caetano Veloso interpreta Cucurrucucú paloma en Hable Con Ella (2002)

Los invitados son muy variados, artistas y parejas, noctámbulos, gente de la moda y del mundo de la música. Beben, fuman y escuchan atrapados  por la violenta ternura del artista brasileño. Sentados en distintos niveles, suelo, escalón, encima del brazo de un sofá, de pie, en el sofá, apoyados en la puerta que da al porche, etc. Entre los invitados, se encuentran Marisa Paredes, Cecilia Roth, Paola Dominguín, Manuel Bandera, Féliz Sabroso, Dunia Ayaso, Javier Angulo, Elena Benarroch y Martirio.
 
Desde que Pedro Almodóvar escuchó durante la promoción de La  Flor de mi Secreto (1995) al cantante brasileño Caetano Veloso interpretar su versión, o más bien reinvención, de Cucurrucucú paloma deseó incluirla en alguna de sus películas. Pudo cumplir su sueño en Hable Con Ella (2002), donde el propio Caetano la canta en vivo, acompañado por el maestro Morelenbaum. Al no poder trasladar la orquesta entera, la versión que aparece en la película resulta todavía más estilizada, más desgarradora y más íntima que la que el director presenció en el concierto de Sao Paulo.
 
La canción original fue compuesta por el cantante mexicano Tomás Méndez y dada a conocer por Lola Beltrán en la película Cucurrucucú paloma (1965). Desde entonces ha sido interpretada por múltiples artistas, entre ellos Rocío Durcal, Julio Iglesias y Luís Miguel. 
 
Número musical de Caetano Veloso en Hable Con Ella (2002)

miércoles, 23 de mayo de 2012

Localizaciones - Ermita de Nuestra Señora de Araceli

En uno de los múltiples flashbacks de Hable Con Ella (2002) presenciamos la boda de Ángela (Elena Anaya), antigua novia de Mario (Darío Grandinetti). La ceremonia tiene lugar en la Ermita de Nuestra Señora de Araceli en Lucena, Córdoba.

Boda en la Ermita de Nuestra Señora de Araceli en Hable Con Ella (2002)

En la cumbre de la Sierra de Aras, el impresionante santuario barroco guarda la imagen de la patrona de Lucena, Nuestra Señora de Araceli, traída de Roma por el Marqués de Comares. Es patrona de Lucena y es de gran devoción en todo el centro de Andalucía. Desde el santuario se pueden ver las provincias de Málaga, Córdoba, Sevilla, Granada y Jaén, y en días claros, la costa marroquí.

Exterior y nave central de la Ermita de Nuestra Señora de Araceli

Ante esta magnífica visión escribió el premio Nobel de Literatura Camilo José Cela: «El vagabundo, antes de entrar en Lucena, prefirió verla –en compañía de todo lo que desde allí se ve–, subido al santuario de Araceli, la atalaya de uno de los más bellos paisajes españoles. El vagabundo, desde su alto mirador, se sintió poderoso como nunca y también vagamente feliz. El andar por los caminos brinda, de vez en vez, gozos que no podrían comprarse con dinero».