Mostrando entradas con la etiqueta Cine Doré. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine Doré. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de marzo de 2019

Localizaciones - Cine Doré

En Dolor y Gloria (2019), la Filmoteca Española organiza un ciclo sobre cine rodado en Madrid para el que programa Sabor, película dirigida por Salvador Mallo (Antonio Banderas) en los años ochenta. La proyección tiene lugar en el Cine Doré.

El Cine Doré en Dolor y Gloria (2019)

Situado en el barrio de Lavapiés, el Cine Doré es un edificio modernista que alberga en la actualidad la sala de exhibiciones de la Filmoteca Española.

También aparece en Hable Con Ella (2002), donde Benigno (Javier Cámara), aprovechando una de las escasas noches que tiene libres, acude al Cine Doré a ver Amante Menguante, una película muda española que narrará más tarde a Alicia (Leonor Watling) en una de las escenas clave del film.

El salón Doré fue construido en 1923 por el arquitecto Críspulo Moro Cabeza, bajo la promoción del industrial Arturo Carballo Alemany. En los años inmediatamente posteriores a su inauguración, el Cine Doré fue bastante célebre y el negocio muy próspero. Pero a partir de los años treinta, el Cine Doré se convertiría en una sala de reestreno con dos sesiones diarias y hasta su cierre, en 1963, sería un cine de barriada, conocido popularmente como el Palacio de las Pipas. Finalmente, en 1982 la Corporación Municipal adquirió el Cine Doré para albergar la Filmoteca Española.Una cuidadosa reforma permitió recuperar la bella fachada y la sala principal. Además se construyó otra sala de proyección en el sótano y en el vestíbulo del complejo se abrió una cafetería y una librería especializada en temas cinematográficos.

Fachada modernista e interior de la sala del Cine Doré

Existen distintas versiones sobre el motivo de la elección del nombre Doré. La versión más plausible sostiene que el nombre lo tomó su fundador, el empresario Arturo Carballo, inspirándose en el Gran Salón Cine Doré que existió en la Rambla de Cataluña entre los años 1908 y 1922. Algunos autores consideran que el nombre es un homenaje al artista francés, grabador e ilustrador Gustave Doré.

La relación del Cine Doré con Pedro Almodóvar va más allá de servir de escenario de sus películas. En marzo de 2017 la Filmoteca Española le dedicó una retrospectiva. El director intervino junto con sus actores en los coloquios de La Ley del Deseo (1987), La Mala Educación (2004) y Volver (2006). El Cine Doré fue además el lugar escogido para acoger el preestreno de Dolor y Gloria (2019) en marzo de 2019.




sábado, 4 de marzo de 2017

Noticias - La Filmoteca inaugura el ciclo Todo Almodóvar

Con el Cine Doré abarrotado, la Filmoteca Española inaugura con la proyección de La Ley del Deseo (1987) la retrospectiva sobre Pedro Almodóvar en la que se exhibirán las 20 películas restauradas del doble ganador del Oscar.

Pedro Almodóvar en la inauguración del ciclo Todo Almodóvar en la Filmoteca Española

«Hay algo traumático en la experiencia de reconocer un momento de placer pasado y saber que no se va a volver a repetir». Pedro Almodóvar acaba de presenciar a Pedro Almodóvar. Entre el primero y el segundo median 30 años, los que han pasado desde el estreno de La Ley del Deseo (1987) y la inauguración del ciclo Todo Almodóvar. «Fue una apuesta a todo o nada. Nunca he vuelto a estar en esa situación». La Ley del Deseo (1987) se realizó sin subvenciones, sin créditos bancarios ni apoyos institucionales. «Se nos fueron cerrando todas las puertas», recuerda Pedro Almodóvar. A su lado, Carmen Maura, que dio vida a la transexual Tina Quintero, cuenta que se dedicaron a dar sablazos a los amigos para lograr el dinero. 

Al borde de la pantalla del Cine Doré, Pedro Almodóvar, una chaqueta amarilla flúor, y Carmen Maura, de negro y con unos botines rojos, celebran que, por fin, después de haber sido homenajeado con otros ciclos en Estados Unidos y Reino Unido, España le dedique un poco de atención a sus casi 40 años de carrera cinematográfica.

Antes de comenzar la proyección, ambos recuerdan una de esas escenas que definen y justifican una filmografía entera: Carmen, metida en el papel de Tina, camina con su hermano y con su hija por un Madrid tórrido. Casi abrasado por la noche de agosto. «¡Riégueme!», grita. Y el empleado encargado de baldear las calles con la manguera, la empapa. Pocas escenas tan brutalmente metafóricas, pocos planos tan salvajemente capaces de incendiar la mirada. «Lo que recuerdo es que del primer manguerazo me caí entera», comenta y rompe a reír Carmen. Toma la palabra Pedro. «Una vez me dijo Susan Sontag que para ella ese momento es tan icónico como el de Marilyn».

A lo largo de la velada, Almodóvar se mostró muy emocionado. «Porque este ciclo se celebra en Madrid, y La Ley del Deseo (1987) habla de unos años, los ochenta, claves en mi formación. Aquel Madrid era distinto pero hoy sigue siendo una ciudad abierta y hospitalaria. Gracias, Manuela, por el cartel que cuelga de la fachada del Ayuntamiento: Refugees Welcome. Madrid es nuestro La La Land de las oportunidades», dice Almodóvar antes de reconocer que hoy esta película tendría muchos problemas de distribución y exhibición.

Además de Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, en el patio de butacas se encontraban el secretario de Cultura, Fernando Benzo, el director del ICAA, Óscar Graefenhain, la directora del INAEM, Montserrat Iglesias, y gente del cine como Juan Cavestany, Fernando Guillén Cuervo, Antonia San Juan o Carmen Machi. Era también el primer gran acto del nuevo tándem directivo de la Filmoteca, Ana Gallego y Carlos Reviriego.


Al acabar la proyección y en una pequeña charla con la prensa, el cineasta insistió en que la firmaría sin ningún problema hoy mismo. «La verdad es que me ha sorprendido. Hacía muchísimo que no la veía y me ha llamado la atención que me reconozco en cada plano. Tenía un poco de miedo, pero no...». A su lado, Carmen Maura asiente un poco y le corrige otro tanto. «Lo que recuerdo es que todo se grababa muy rápido, que había mucha energía en el plató y que Pedro y yo nos entendíamos con solo una mirada. Él me quería muchísimo entonces». Y sonríe.


¿Qué se llevó anoche Almodóvar a su casa? «No me importa la posteridad, sí el legado. Pero una proyección como la que hemos vivido es una especie de posteridad. Por suerte tenemos salud como para venir tres décadas más tarde a su reestreno. Hemos sobrevivido nosotros y la película. Eso es lo que uno siempre sueña». ¿Ha sentido el cariño? «Siempre me he sentido lo suficientemente querido, pero el amor que procede de tu casa siempre es más especial».