sábado, 4 de marzo de 2017

Noticias - La Filmoteca inaugura el ciclo Todo Almodóvar

Con el Cine Doré abarrotado, la Filmoteca Española inaugura con la proyección de La Ley del Deseo (1987) la retrospectiva sobre Pedro Almodóvar en la que se exhibirán las 20 películas restauradas del doble ganador del Oscar.

Pedro Almodóvar en la inauguración del ciclo Todo Almodóvar en la Filmoteca Española

«Hay algo traumático en la experiencia de reconocer un momento de placer pasado y saber que no se va a volver a repetir». Pedro Almodóvar acaba de presenciar a Pedro Almodóvar. Entre el primero y el segundo median 30 años, los que han pasado desde el estreno de La Ley del Deseo (1987) y la inauguración del ciclo Todo Almodóvar. «Fue una apuesta a todo o nada. Nunca he vuelto a estar en esa situación». La Ley del Deseo (1987) se realizó sin subvenciones, sin créditos bancarios ni apoyos institucionales. «Se nos fueron cerrando todas las puertas», recuerda Pedro Almodóvar. A su lado, Carmen Maura, que dio vida a la transexual Tina Quintero, cuenta que se dedicaron a dar sablazos a los amigos para lograr el dinero. 

Al borde de la pantalla del Cine Doré, Pedro Almodóvar, una chaqueta amarilla flúor, y Carmen Maura, de negro y con unos botines rojos, celebran que, por fin, después de haber sido homenajeado con otros ciclos en Estados Unidos y Reino Unido, España le dedique un poco de atención a sus casi 40 años de carrera cinematográfica.

Antes de comenzar la proyección, ambos recuerdan una de esas escenas que definen y justifican una filmografía entera: Carmen, metida en el papel de Tina, camina con su hermano y con su hija por un Madrid tórrido. Casi abrasado por la noche de agosto. «¡Riégueme!», grita. Y el empleado encargado de baldear las calles con la manguera, la empapa. Pocas escenas tan brutalmente metafóricas, pocos planos tan salvajemente capaces de incendiar la mirada. «Lo que recuerdo es que del primer manguerazo me caí entera», comenta y rompe a reír Carmen. Toma la palabra Pedro. «Una vez me dijo Susan Sontag que para ella ese momento es tan icónico como el de Marilyn».

A lo largo de la velada, Almodóvar se mostró muy emocionado. «Porque este ciclo se celebra en Madrid, y La Ley del Deseo (1987) habla de unos años, los ochenta, claves en mi formación. Aquel Madrid era distinto pero hoy sigue siendo una ciudad abierta y hospitalaria. Gracias, Manuela, por el cartel que cuelga de la fachada del Ayuntamiento: Refugees Welcome. Madrid es nuestro La La Land de las oportunidades», dice Almodóvar antes de reconocer que hoy esta película tendría muchos problemas de distribución y exhibición.

Además de Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, en el patio de butacas se encontraban el secretario de Cultura, Fernando Benzo, el director del ICAA, Óscar Graefenhain, la directora del INAEM, Montserrat Iglesias, y gente del cine como Juan Cavestany, Fernando Guillén Cuervo, Antonia San Juan o Carmen Machi. Era también el primer gran acto del nuevo tándem directivo de la Filmoteca, Ana Gallego y Carlos Reviriego.


Al acabar la proyección y en una pequeña charla con la prensa, el cineasta insistió en que la firmaría sin ningún problema hoy mismo. «La verdad es que me ha sorprendido. Hacía muchísimo que no la veía y me ha llamado la atención que me reconozco en cada plano. Tenía un poco de miedo, pero no...». A su lado, Carmen Maura asiente un poco y le corrige otro tanto. «Lo que recuerdo es que todo se grababa muy rápido, que había mucha energía en el plató y que Pedro y yo nos entendíamos con solo una mirada. Él me quería muchísimo entonces». Y sonríe.


¿Qué se llevó anoche Almodóvar a su casa? «No me importa la posteridad, sí el legado. Pero una proyección como la que hemos vivido es una especie de posteridad. Por suerte tenemos salud como para venir tres décadas más tarde a su reestreno. Hemos sobrevivido nosotros y la película. Eso es lo que uno siempre sueña». ¿Ha sentido el cariño? «Siempre me he sentido lo suficientemente querido, pero el amor que procede de tu casa siempre es más especial».

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